lunes, 8 de junio de 2015

Recomendacion: Mi Ciudad

Manizales es la capital del departamento de Caldas y la capital cafetera de Colombia. Es una ciudad ubicada en el centro occidente de Colombia, sobre la Cordillera Central de los Andes, cerca del Nevado del Ruiz. Forma parte del llamado Triángulo del café.

Fundada en 1849 por colonos antioqueños, hoy es una ciudad con actividades económicas, industriales, culturales y turísticas. De su actividad cultural son de resaltar la Feria de Manizales, cabe destacar que son las mejores ferias celebradas en América, el Festival Internacional de Teatro de Manizales, siendo la ciudad teatral más importante en la historia de Colombia y el Festival Manizales Grita Rock.

Manizales es denominada la "Ciudad de las Puertas Abiertas" gracias a la cordialidad de su gente. También se le conoce como "Manizales del Alma" debido a un pasodoble taurino que lleva su nombre, igualmente como "La Perla del Ruiz", "La Capital del Afecto", "La Capital Mundial del Café" y como "La Colina Iluminada".



Informacion tomada de: http://es.wikipedia.org/wiki/Manizales

Sociología del cuerpo. David Le Bretron

En los siguientes vídeos Le Breton  entrelaza en sus planteamientos sobre cuerpo, subjetividad y poder, pasando por la apariencia, la modificación corporal como practica de resistencia política, la violencia simbólica sobre la mujer a través de estereotipos de belleza y demás. 
Vale la pena escucharlo.

http://www.youtube.com/watch?v=bSc0z6lp4I4&feature=endscreen


Cuerpo como construcción historia, social, cultural y simbólica

En el siguiente enlace podrán realizar sus comentarios al presente texto: https://docs.google.com/document/d/1yzA2D0-ogHRZV7IMammGBOd1hNz0DdO63-lggySwTAs/edit?usp=sharing



El estudio del cuerpo como concepto y categoría de pensamiento, ha sido omitido de las teorías sociales  - aunque inmanente a ellas – debido a que es considerado un organismo y así, una dimensión meramente biológica y natural donde el pensamiento social no tenía lugar. Los estudios sociales, cualquiera que sea, necesariamente implican el cuerpo, aunque no se nombre y desarrolle explícitamente, como sucede en el Marxismo, que se asienta en la relación entre trabajo y cuerpo; más aún, en los movimientos contra el “racismo” y las inequidades derivadas del sexo o la preferencia sexual, lo que está en el centro de la discusión es,  precisamente, el cuerpo. Sin embargo, la psicología, la antropología y la filosofía han realizado avances importantes, especialmente en los procesos de construcción de la identidad y la cultura.

El interés contemporáneo sobre el cuerpo, según Turner (1989) corresponde a cuatro aspectos centrales: Primero, el florecimiento de la teoría feminista, propone los cuerpos diferentes como base de la desigualdad, que posiciona el cuerpo y la sexualidad en el centro del pensamiento social; segundo, la economía de consumo toma al cuerpo como su objetivo, es trasformado en mercancía y se convierte en blanco de la publicidad y el consumo; tercero, los cambios en la medicina con el surgimiento de medicinas alternativas que se reconcilian con el cuerpo como integralidad del ser; y cuarto, la secularización de la sociedad y del cuerpo disminuye el rechazo y la restricción al deseo y aumenta las posibilidades de mercantilización y comercialismo.

En esta dirección, la concepción simbólica del cuerpo influencia cómo los seres humanos se ponen en el mundo, en relación con él, con lxs otrxs y lo otro. Es a partir del reconocimiento del cuerpo y de lo que la cultura entrega que los sujetos construyen su identidad, son el efecto de un proceso de educación incorporal, en que el sujeto se construye momento a momento, por toda su vida y da cuenta de un orden social y cultural, de ideologías y estereotipos, que se compactan en las significaciones aprendidas y las creaciones que el sujeto realiza sobre su experiencia a partir de creencias sobre lo que es.

De acuerdo con  Lagarde (2006), la identidad es el conjunto de pensamientos y afectos que los otros y el sujeto tienen sobre su vida, sobre los otros y el mundo, que contiene lenguajes, movimientos e indumentarias que demarcan el límite y la frontera de lo propio y lo diferente; es un proceso de construcción permanente en relación con otros-as.

Las percepciones del cuerpo y su relación con la sociedad y las identidades se han ido modificando de acuerdo a los planteamientos de cada momento. Siguiendo a  Elías (1939), el proceso civilizatorio consiste en la restricción y transformación de las técnicas corporales y su significado, en el que se desplazan costumbres aceptadas durante un tiempo y posteriormente mal vistas, llevando a las personas a ejercer mayor control de sus placeres, por medio de sentimientos de vergüenza, asco, repugnancia, disgusto.

A lo largo del tiempo un sistema de representaciones, imaginarios y prácticas han dado sentido al cuerpo, han servido de base para la organización física y política de las ciudades o los pueblos, para la implantación de técnicas corporales, principalmente referidas a la privatización del manejo del cuerpo como función del escenario familiar y la relación con la construcción de las identidades personales y de género. Respecto a éstas identidades, el sujeto debe confrontarse con las influencias culturales, los modelos de referencia de la sociedad, las relaciones sociales y familiares, la educación; en relación,  las experiencias de vida individuales o familiares son la expresión de cómo el sujeto ha interiorizado estas  diferentes esferas respecto al cuerpo. Igualmente, cada cuerpo se forma su propia opinión de acuerdo a su experiencia.

Es por esto, que proponemos comprender el cuerpo como una construcción social, histórica, cultural y subjetiva, donde habitan los sentimientos, emociones, pensamientos, experiencias individuales; los cuerpos están en relación con otros y con el mundo. Es un espacio político privilegiado, donde se instaura el poder, pero también la resistencia que otorga autonomía, libertad y poder de decidir. En términos de Mélich (2010) la corporeidad asume la dimensión física de cuerpo que trasciende lo orgánico, esto significa abrirse a toda una serie de dimensiones, significa ser sí mismo, ser sujeto agente y activo.


Cuerpo como vivencia, experiencia de sí mismo, sensación y sensibilidad, razón y emoción. Cuerpo como territorio en el que circulan poderes, marcos sociales y culturales, pero también resistencias, subjetividad y multiplicidades, más allá del organismo aislado, sino sujetos corporeizados que se hacen en interacciones cotidianas vitales, emocionales y cognitivas. 

Finalmente, no concebimos el cuerpo fragmentado en dualidades: cuerpo/mente, cuerpo/razón, cuerpo/emociones, cuerpo/mundo, cuerpo/alma; sino, un cuerpo en totalidad con cinco dimensiones: emocional, cognitiva, psíquica, espiritual y física. 

En el siguiente enlace podrán realizar sus comentarios al presente texto: https://docs.google.com/document/d/1yzA2D0-ogHRZV7IMammGBOd1hNz0DdO63-lggySwTAs/edit?usp=sharing

Peliculas - Mujeres Trans

Todo lo que tu quieras
Pueden encontrar la película completa en youtube


Mi vida en rosa


Mia


TransAmérica


Putas o peluqueras


La novia del soldado


Translatina


Todo sobre mi madre


Todo sobre mi padre

Todos somos raros - Naty Mentrual

Marcha travesti por una Loka educación - Claudia Rodríguez

LIMITACIONES DEL FEMINISMO TRADICIONAL PARA ANALIZAR Y TRANSFORMAR LA REALIDAD

El feminismo tradicional es un movimiento que trabaja en la búsqueda y construcción de la equidad de género, entendiendo ésta como “la justicia en el tratamiento a mujeres y hombres de acuerdo con sus respectivas necesidades”(Arrieta, 2013)[1].

En este sentido, se puede advertir que el feminismo tradicional reconoce las diferencias existentes entre hombres y mujeres, y que su accionar se orienta a la superación de la dominación masculina, lo cual no significa que se intercambie la relación de poder, es decir, el feminismo no busca que las mujeres dominen a los hombres (eso es hembrismo), sino que busca que a cada cual se le dé según sus necesidades y vivamos en condiciones equitativas.

El feminismo tradicional parte de la siguiente lectura de la realidad: en la dimensión espacial al hombre se le ha atribuido el espacio público (política - Estado - negocios) y la mujer el espacio privado (educación de los hijos - cuidado - hogar); es así como se han re-producido relaciones de poder entre hombres y mujeres, donde los hombres juegan el rol dominante-activo y las mujeres el rol sumiso-pasivo, esto hace que cuando una mujer habite el espacio público sea discriminada y se dé una distribución desigual de los recursos.

La distribución desigual de los recursos no sólo se da de acuerdo al sexo de las personas, sino que también se da de acuerdo a la clase a la que éstas pertenecen. Por ejemplo, un ingeniero civil trabaja en la misma empresa con su colega femenina, cumpliendo las mismas funciones, no recibe el mismo sueldo; en este caso “hipotético” el hombre gana más, lo que podría entenderse como discriminación contra la mujer; sin embargo, si comparamos la situación de la ingeniera y el ingeniero con la situación de una de las mujeres encargadas de hacer el aseo en la misma empresa, aquí ya no sólo encontraremos que hay discriminación por sexo sino también por clase.

En el breve acercamiento que acabo de realizar sobre el feminismo tradicional se puede advertir que la lectura que éste hace de la realidad se centra en las diferencias que existen entre hombres y mujeres, pero ¿qué pasa con los cuerpos que no encajan dentro de las categorías de hombre o mujer? ¿Dónde están los cuerpos intersexuales? ¿Dónde han quedado los cuerpos trans? ¿Dónde están las mujeres afro que son lesbianas?

¿Cuál es el lugar que se le asigna a una persona que nació con genitalidad masculina, se le asoció el género masculino, se socializó dentro de este mismo género, pero se identifica con el género femenino?

Se podría pensar que como es un “hombre” (por su genitalidad) estará en el espacio público, pero si este “hombre” a sus 17 años transita al género femenino entonces ¿estará en el espacio privado?

Una persona intersexual (con genitalidad no definida) ¿ocupara el espacio público o privado?

Las personas no nos dividimos entre hombres y mujeres, pues existen y resisten una multiplicidad de cuerpos que escapan a las categorías binarias. Estos cuerpos desviados, monstruosos, raros, maricas, amachados, bolleros, emergentes y subversivos no fueron tomados en cuenta por el feminismo tradicional.  En parte es esto lo que las multitudes queer van a criticarle al feminismo tradicional, y es por esto que en los 90’s se empieza a construir lo que hoy se conoce como postfeminismo.

 El postfeminismo reconoce los avances del feminismo tradicional pero amplía la mirada, abarcando otrxs cuerpos que no son nuevos, sino que antes eran invisibilizados por los cuerpos blancos-heterosexuales-cisgénero-burgueses.

Este escrito es una invitación a ampliar el horizonte, es una provocación a conocer sobre el postfeminismo y reconocer los cuerpos que no están dentro de la norma.

Vanessa Londoño Marín



[1] Gloria Arrieta. Diplomado: Equidad de género, autonomía y desarrollo. ESAP Caldas